domingo, 20 de febrero de 2011

Grandes directores (de una sola película)

No es nada inusual que haya directores de los que no pueda rescatarse ni una sola de sus cintas aunque su trayectoria como realizador cinematográfico sea extensa. Sin embargo, y como veremos a continuación, otros pocos no necesitan nada más que una película para demostrar su talento tras la cámara. Exponemos seguidamente algunos de estos grandes directores cuya filmografía está compuesta únicamente por su “opera prima”.


El primer ejemplo que citamos es el de Curzio Malaparte, pseudónimo de Kurt Erich Suckert, periodista, dramaturgo, escritor de relatos cortos, novelista y diplomático italiano, quien en 1950 dirigió (también escribiría el guión y la música del filme) la película El Cristo prohibido (Il Cristo proibito). Cinta de filiación neorrealista muy interesante ambientada en la posguerra italiana (retomaría así una historia en torno a la Segunda Guerra Mundial como en dos de sus novelas más significativas “Kaputt” y “La piel”), que no gozó del favor del público, pero que le reportó un moderado éxito. No se estrenaría en España hasta 1984.


Sin duda el caso más conocido es el de Charles Laughton, el gran actor y director de cine y teatro nacido en el Reino Unido y nacionalizado estadounidense, que dirigió en 1955 La Noche del cazador (The night of the hunter), película considerada en la actualidad como una indiscutible obra maestra. Siniestro y cautivador cuento de hadas, en el que destacan la asombrosa capacidad de Laughton para crear imágenes inolvidables y la sobrecogedora actuación de Robert Mitchum. La película, sin embargo, fue totalmente incomprendida por la crítica de la época y apenas duró unas semanas en cartel (debido a este escaso éxito Laughton no volvería a dirigir más). No será hasta los años ochenta del pasado siglo, coincidiendo con su reestreno, cuando se descubriese para el gran público una de las películas más originales y fascinantes de la historia del cine.


Otro gran actor metido a director fue Marlon Brando, quien destacó tanto en cine como en teatro y que se convertiría en el discípulo más relevante del Actors Studio. En 1961 dirigió El rostro impenetrable (One Eyed Jacks), western de traiciones y venganzas que iba a ser dirigida por Stanley Kubrick (éste pidió la rescisión del contrato por desavenencias con Brando), singular y muy interesante, de gran belleza visual, con magníficas secuencias fotográficas (es uno de los pocos westerns en los que se puede contemplar la playa y el mar) y con escenas de gran intensidad, en especial aquellas en que intervienen Brando y Malden, aunque quizás algo narcisista y complaciente con los actores. Fue recibida con división de opiniones entre los críticos y alcanzó un éxito moderado entre el público, pero terminarla llevó tanto tiempo que acabó costando el triple del presupuesto original, lo que cortó la posible carrera como director de Brando.


Quizás el ejemplo más curioso sea el de Leonard Kastle, compositor de ópera y libretista estadounidense, es más conocido por ser quien escribió y dirigió Los asesinos de luna de miel (The Honeymoon Killers). Película del año 1970, basada en un hecho real acaecido en los años cincuenta, que obtuvo muy buenas críticas en su momento y se ha convertido en una película de culto.


El último de los directores que citamos es Dalton Trumbo, novelista, guionista (firmó, por ejemplo, los guiones de “Papillon” o “Espartaco”) y director de cine estadounidense perseguido por el macarthismo (fue uno de los Diez de Hollywood), quien adaptó a la gran pantalla en 1971 su novela Johnny cogió su fusil (Johnny Got His Gun). Película feroz y desasosegante que es todo un canto en favor de la eutanasia.

domingo, 23 de enero de 2011

Expresionismo alemán

El expresionismo cinematográfico es una corriente que busca la huida hacia los sueños, las pesadillas, evadiéndose de la amarga realidad de la posguerra de la Primera Guerra Mundial y dando a luz cintas en que los pensamientos filosóficos son combinados con el onirismo, lo terrorífico y el sadismo de forma singular, pero con gran calidad. Estas películas se caracterizan por la utilización de la iluminación y de la fotografía con fines expresivos, por la construcción de decorados delirantes e imaginarios que adquieren gran importancia y por la expresividad de sus personajes. La obra maestra de la tendencia El gabinete del doctor Caligari (1919), de Robert Wiene, resume todas sus principales características.

El expresionismo alemán ejercerá una gran influencia en la estética cinematográfica posterior. Así, por ejemplo, será la referencia estética principal del cine negro o film noir e influirá en cineastas como Eisenstein, en su época sonora, y otros coetáneos como John Ford, Josef von Sternberg y Carl Theodor Dreyer e incluso posteriores como Orson Welles y Marcel Carné.

Filmografía expresionista destacada:

Metrópolis (Metropolis) (Fritz Lang, 1927)
Fausto (Faust) (F.W. Murnau, 1926)
Nosferatu el vampiro (Nosferatu) (F.W. Murnau, 1922)
El doctor Mabuse (Dr. Mabuse, der Spieler) (Fritz Lang, 1922)
Las tres luces (Der Müde Tod) (Fritz Lang, 1921)
El Golem (Der Golem, wie er in die Welt kam) (Paul Wegener, 1920)
El gabinete del doctor Caligari (Das Kabinett des Dr. Caligari) (Robert Wiene, 1919)

domingo, 2 de enero de 2011

Buñuel en México

A Luis Buñuel le gustaba jugar con la idea de que la casualidad fue la que lo llevó a México. Exiliado en los Estados Unidos desde el triunfo del franquismo en España, iba a adoptar la nacionalidad estadounidense cuando acompañó a una amiga suya, Dense Tual, en un viaje de placer a México en 1946, allí se cruzó con el productor cinematográfico Óscar Dancigers, quien había conocido en París, el cual le propuso trabajar con él, Buñuel no lo duda ni un segundo, al encontrarse sin dinero y sin proyectos a la vista, vuelve a Los Ángeles en busca de su mujer y sus hijos y se instala en México.

Allí tuvo que acomodarse a un sistema de producción de películas de género, con bajos presupuestos, y de actores a menudo impuestos, idolatrados por el público de Sudamérica, así como rodar temas que no siempre eran de su elección. Sin embargo, dentro de estas limitaciones, que nada tenía que ver con la libertad absoluta de sus primeras películas producidas por sus mecenas, dirigirá algunas de sus cintas más inspiradas, todo ello siendo fiel a sí mismo y sin traicionar el contrato tácito que lo unía a este tipo de cine popular.


Luis Buñuel llegará a dirigir veintidós películas en México de las cuales destacamos:

Simón del desierto (1965)
El ángel exterminador (1962)
Nazarín (1959)
Ensayo de un crimen (La vida criminal de Archibaldo de la Cruz) (1955)
Él (1953)
Los olvidados (1950)

Enlaces de interés:

http://www.luisbunuel.org/inicio/bunuel1.html

sábado, 13 de noviembre de 2010

Cine y literatura

Cine y literatura están íntimamente unidos y condenados a encontrarse, resulta primordial reconocer, que si bien son dos medios distintos, esto no los hace incompatibles, sino complementarios. El cine ha recibido de la literatura relatos, argumentos, formas y estilos. La literatura, en todo el último siglo, va recibiendo del cine diferentes modos de mirar, una concepción narrativa distinta, que acomoda en los autores literarios, en ocasiones, su mirada y su estilo.

Sin embargo, no vamos a tratar aquí las profundas y complejas relaciones existentes entre cine y literatura sino que nos vamos a centrar simplemente en las adaptaciones, esto es, libros que han tenido una versión cinematográfica, o bien novelas, en concreto, o las obras de teatro que han tenido una versión cinematográfica y al contrario.

Existen múltiples cintas basadas en grandes obras de la literatura y que evidencian la difícil tarea de representar en la pantalla las imágenes literarias; esto sin duda, ha resultado en aciertos y decepciones. De entre los primeros destacamos dos obras: El gatopardo (Il Gatopardo, 1963), cinta clave del cine europeo de los años sesenta, una de las películas más importantes y alabadas de Luchino Visconti y genial adaptación de la novela homónima de Giuseppe Tomasi di Lampedusa; y Dublineses (The Dead, 1987) obra póstuma de John Huston, sobresaliente adaptación del soberbio relato “Los muertos” de la obra “Dublineses” de James Joyce.

De igual modo hay grandes películas que se han hecho de historias vulgares. En este sentido citaremos la tercera película del director estadounidense Stanley Kubrick, Atraco perfecto (The Killing, 1956), quien junto con el escritor Jim Thompson adaptó con supremo acierto la novela “Clean Break” de Lionel White.

El camino inverso, es decir, películas que han dado lugar a obras literarias de cierta entidad, es hasta cierto punto, más inédito e interesante, aunque también más minoritario. Por ejemplo, “El tercer hombre”, el relato corto de Graham Greene, no existía antes de la película de Carol Reed (The Third Man, 1949). Greene escribió en primer lugar un argumento breve y posteriormente se hizo el guión de la película, pero originalmente no existía el relato. Sólo cuando la película tuvo muchísimo éxito en todo el mundo se publicó el relato. Otro ejemplo es “2001, una odisea en el espacio” de Arthur C. Clarke. Ésta tampoco existía como novela antes que la película, el autor lo que hizo fue utilizar un relato suyo “El vigilante” y una novela también suya "El fin de la infancia", los cuales se convirtieron, tras sufrir muchísimas variaciones, en el guión de la película 2001, una odisea en el espacio (2001: A Space Odyssey, 1968), obra maestra del cine de ciencia ficción dirigida por Stanley Kubrik. La novela que luego apareció era una novela nacida del éxito de la película, no de aquel cuento o de aquella historia anteriores que estaban totalmente transformados ya.

jueves, 16 de septiembre de 2010

¿Qué es el cine negro?

El término cine negro o film noir fue acuñado por la crítica cinematográfica francesa, para caracterizar a una serie de películas norteamericanas que llegaron, como en aluvión, a las pantallas galas poco después de la Segunda Guerra Mundial. Durante este periodo bélico los franceses se vieron privados de los films norteamericanos, y cuando al fin pudieron verlos notaron un oscurecimiento no sólo del ambiente, sino también de la temática.


Género cinematográfico caracterizado por películas que giran alrededor de temas criminales, o de la presencia del delito, protagonizadas por personajes situados en la frontera de la ley y con un fuerte contenido expresionista en la estilizada formulación visual de sus imágenes.

Sus raíces son profundas y diversas.

Artísticamente el expresionismo alemán, con su iluminación de claroscuros, sus ángulos de cámara distorsionados y sus simbólicos diseños, fue probablemente la influencia más significativa en la estética del cine negro. Así, de todos los elementos que se citan, a los que habría que añadir todavía algunos más, lo que confiere su verdadero carácter “negro” a estas películas es – antes que su temática – su construcción formal deudora principalmente del expresionismo. En este sentido hay que destacar que los directores más importantes del cine negro durante su período clásico fueron emigrantes europeos.


Literariamente bebe con avidez de obras detectivescas de la escuela hard-boiled o novela negra, en las que abundan los diálogos inteligentes, la carga sensual y la narración en primera persona.

Filosóficamente, los años treinta y principios de los cuarenta vieron cómo el existencialismo y la psicología freudiana penetraban en la literatura estadounidense. Dos de los temas centrales del movimiento “el pasado angustioso” y “la pesadilla fatalista”, beben directamente de esas dos fuentes.

El cine negro cuenta con sus propios arquetipos entre los que cabe subrayar el buscador de la verdad, el perseguido o la mujer fatal.


En cuanto a la iconografía visual destacan la iluminación de claroscuros, los ángulos insólitos, la cámara en movimiento, el paisaje urbano, el flashback y la cámara subjetiva.

Algunos de los films imprescindibles dentro del período clásico (de 1941 a 1960) del cine negro son:

Sed de mal (Touch of Evil) (Orson Welles, 1958)
La jungla de asfalto (The Asphalt Jungle) (John Huston, 1950)
En un lugar solitario (In a Lonely Place) (Nicholas Ray, 1950)
Retorno al pasado (Out of the Past) (Jacques Tourneur, 1947)
Forajidos (The Killers) (Robert Siodmak, 1946)
El sueño eterno (The Big Sleep) (Howard Hawks, 1946)
Perversidad (Scarlet Street) (Fritz Lang, 1945)
Los sobornados (The Big Heat) (Fritz Lang, 1945)
Perdición (Double Indemnity) (Billy Wilder, 1944)
Laura (Otto Preminger, 1944)
La mujer del cuadro (The Woman in the Window) (Fritz Lang, 1944)
El halcón maltés (The Maltese Falcon) (John Huston, 1941)

sábado, 24 de julio de 2010

Cine de verano en Papa Uvas


De la mano del genial Stanley Kubrick comenzamos la pasada noche, lo que esperamos sea un verano cargado de actividades cinematográficas al aire libre.

En esta ocasión, el film seleccionado ha sido ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú (Dr. Strangelove or how I learned to stop worrying and love the bomb, 1964), única comedia de la filmografía de Stanley Kubrick. Definida por el mismo director como "una comedia de pesadilla", la película está basada en la novela de suspense y absolutamente seria “Red alert”, de Peter George. Sin embargo, Kubrick y el mismo George, tras varios meses trabajando en una adaptación fiel de la novela y al constatarse de lo absurdo de todo el asunto, se decantaron finalmente por contar la historia desde un punto de vista más irónico. En este aspecto, fue decisiva la participación en el guión del escritor Terry Southern (1926 - 1995), quien introdujo, entre otros cambios, al genial personaje del Doctor Strangelove (que no aparece en la novela de George).

Este personaje es una espléndida recreación, en gran parte improvisada (incluso puede verse reír a los actores en la película), del magistral cómico inglés Peter Sellers. La introducción de Sellers en el reparto fue otro gran acierto de Kubrick, quien ya había contando con él en su película anterior Lolita (Lolita, 1962). Aquí tendrá un triple papel: el despiadado Dr. Strangelove – de netas reminiscencias nazis -, el razonable Presidente Muffley sometido a las servidumbres de su cargo y el honrado pero impotente Mandrake.

Asimismo, la película hereda de Lolita un obsesivo pesimismo, que también se halla presente en la mayor parte de films de Kubrick, como en la hermosa y triste Barry Lyndon (Barry Lyndon, 1975).

Curioso es el auténtico repertorio de metáforas sexuales que contiene la película, que proporcionan una segunda lectura del film, no menos corrosiva que la derivada de aspectos más sociológicos y políticos.

Su final, como en Espartaco (Spartacus, 1960) o Senderos de gloria (Paths of Glory, 1957), es explícitamente cínico.

sábado, 5 de junio de 2010

Fritz Lang

Fritz lang es uno de los directores más legendarios e innovadores de la historia del cine, maestro del expresionismo alemán, en su etapa americana tuvo una influencia decisiva en el cine negro. Asimismo, influyó en un gran número de directores posteriores (muy conocida es la admiración de Alfred Hitchcock por el cine de Lang).

De formación arquitectónica y pictórica, se inició como guionista. Como realizador, pronto consiguió los primeros éxitos con seriales policíacos. Después dirigió Las tres luces (Der Müde Tod, 1921), El Doctor Mabuse (Dr. Mabuse, der Spieler, 1922), Los Nibelungos (Die Nibelungen, 1924), Metrópolis (Metropolis, 1926), una de las películas míticas de la historia del cine, M, el vampiro de Dusseldorf (M, 1931), y El testamento del Dr. Mabuse (Das testament des dr. Mabuse, 1933), obras de gran éxito que reafirman su estilo expresionista y crítico.

Tras la prohibición de El testamento del Dr. Mabuse en la Alemania nazi, decide emigrar, primero a Francia y luego a Estados Unidos, donde pone su talento al servicio de los grandes estudios, elaborando un análisis casi quirúrgico de las pasiones humanas a través de una serie de obras maestras: Furia (Fury, 1936), su primer film americano; Sólo se vive una vez (You Only Live Once, 1937); Los verdugos también mueren (Hangmen Also Die!, 1943), film antinazi escrito por Bertold Brecht; Perversidad (Scarlet Street, 1945), Los sobornados (The Big Heat, 1953), Deseos humanos (Human Desire, 1954) y Mientras Nueva York duerme (While the City Sleeps, 1955), cimas del cine negro.

Enlaces de interés: